sábado, 21 de julio de 2012

vehiculos anfibios

                      






Los intentos para conseguir un vehículo capaz de desenvolverse tanto en tierra como sobre el agua, son más antiguos aún que la propia historia del automóvil, remontándose las primeras experiencias nada menos que al siglo XVI cuando, bajo los auspicios del rey francés Enrique III se construyó una especie de barca con ruedas, arrastrada por caballos en tierra y movida por unas paletas accionadas manualmente en el agua.

Pero las primeras experiencias en este campo con vehículos a motor, datan de principios de siglo cuando, de forma esporádica, algunode los muchos inventores de aquella época trataron de construir modelos anfibios, con muy poco éxito en la mayoría de los casos.

La Primera Guerra Mundial supuso un importante espaldarazo a la todavía balbuceante industria automovilística, quedando claro el insustituible valor estratégico de los vehículos a motor en un conflicto bélico. Fue al final de la contienda cuando los militares pensaron en las posibilidades que podía ofrecer en versión anfibia uno de los más recientes inventos bélicos de aquella época: el carro de combate. En 1916 el ejercicio inglés efectuó pruebas con un carro de combate ligero, mientras que en 1918 se efectuó otro intento tomando como base esta vez un camión, consistiendo la modificación en acoplarle dos grandes cajones flotantes.

Terminada la guerra los militares de varios países siguieron experimentado en el campo de los vehículos anfibios, conscientes de la gran importancia que supondría para el avance de las tropas, no tener que detenerse ante un curso de agua, o sus posibilidades en otras acciones como desembarcos. En 1931 la empresa inglesa Vickers, especializada en vehículos militares, transformó  dos camiones de 3,5 toneladas, logrando resultados aceptables, llegando incluso a exportar a otros países algunas unidades de este modelo.

En 1935 el ejército francés transformó un carro de combate en anfibio, aunque sólo se construyó un prototipo que no pasó a la serie. Tampoco tuvo continuidad el interesante proyecto de la marca holandesa Daf aparecido en 1938. Se trataba de un 4 x 4 ligero, con motor central Citroën y dos puestos de conducción asimétricos, uno hacia delante y otro hacia atrás. Las cuatro ruedas además de motrices eran también directrices y el vehículo demostró una buena capacidad para desenvolverse en zonas pantanosas, aunque sólo se construyeron dos prototipos.











No hay comentarios:

Publicar un comentario